Qué opciones tenemos ante estos argumentos:

  • Conversar con el cliente: Para ello debemos  tener persuasión y confianza en el establecimiento de nuestros propios límites. Hacer entender al cliente que si desea un servicio con nosotros ha de ser bajo nuestras propias normas que las consideramos básicas, el uso del condón entre otras. Es vital para llegar a buen puerto la conversación y la negociación que el cliente esté sobrio y no esté bajo los efectos de sustancias.
    Es importante desarrollar una actitud asertiva y de comunicación con el cliente.
  • Rechazar al cliente: Esta opción no es la deseable por ninguno de nosotro@s, pero es necesario cuando hay algún episodio de violencia, amenaza o desagradable. Tu seguridad, tu integridad y salud es lo primero por lo que has de velar.
  • Prácticas sexuales alternativas: Si el cliente se niega a usar preservativo, podemos ofrecer prácticas sexuales alternativas y nulas de riesgo de transmisión de ITS.
    Para ello es imprescindible que haya buena comunicación y el conocimiento de las prácticas sexuales que no conllevan riesgo.
  • El engaño: Podemos aceptar el servicio y engañar al cliente, fingir la penetración (realizándola realmente entre los muslos por ejemplo), humedecer las manos y hacer la felación con ellas, o poner el preservativo sin que el cliente se de cuenta, por ejemplo con la boca.

Esta alternativa puede conllevar que el cliente descubra el engaño y/o pueda negarse a pagar los servicios.

Establecer unos límites nos hace tomar las riendas en la forma en la que nos relacionamos con un cliente, nos permite proteger nuestra autoestima y cuidar nuestra salud. La forma en la que establecemos estos límites es a través de las habilidades de negociación con los clientes.

En el caso de que un cliente nos ofrezca servicios sexuales en los que haya consumo de sustancias tendremos varias alternativas entre las cuales podemos encontrar:

  • El engaño: Aceptar las condiciones pactadas en la negociación del servicio, y engañar al cliente en el momento en el que haya que consumir la sustancia.
  • Estrategias de negociación para evitar su consumo: En la negociación puede haber una negativa al consumo y por tanto una negación al servicio demandado, seguida de un ofrecimiento de servicios que no impliquen conductas de riesgo, promocionando servicios sexuales relacionados con prácticas sexuales no coitales.
  • Rechazo: Tenemos la alternativa de rechazar al cliente y los servicios que demanda, preservando nuestros límites aunque reduciendo por tanto nuestro nivel de ingresos económicos.